Las actividades humanas directa o indirectamente generan olores que ocasionan molestias y, en algunos casos, daños a la salud de las poblaciones. Es por eso que recientemente han sido considerados contaminantes atmosféricos (Capelli, Sironi, Del Rosso, & Guillot, 2013).

Los olores pueden afectar la calidad de la vida humana. Según la Organización Mundial de la Salud pueden provocar: náuseas, dolor de cabeza, desequilibrios respiratorios, vómitos, insomnio y pérdida de apetito (Stellacci, Liberti, Notarnicola, & Haas, 2010). Entre las principales actividades generadoras de olor se encuentran: crianza y engorde de animales; tenerías; producción de alimentos; mataderos; plantas procesadoras de productos del mar; sistemas de tratamiento de aguas residuales; y sistemas de disposición final de residuos.

Los factores que determinan el grado de molestia por olores son: la frecuencia de la ocurrencia (si el evento se produce de manera puntal o es continuo), la intensidad (que tan fuerte es el olor), la duración de la exposición (que tanto se expone la persona al olor), la ofensividad (qué tan desagradable es el olor) y la localización(considerada a partir de la ubicación de los receptores del olor).

Hay diferentes métodos que pueden ser utilizados con el fin de cuantificar y caracterizar los olores. Están los métodos cualitativos donde se realizan mediciones sensoriales empleando el olfato humano como detector, mediante la técnica de olfatometría dinámica cuya unidad de medida es la “unidad de olor por metro cúbico” (ouE/m3). Otros métodos implican la utilización de odorantes, es decir, sustancias responsables de generar un olor como sulfuro de hidrógeno, amoniaco, mercaptanos, COVs, aminas, entre otros. Para la cuantificación de éstos odorantes se utilizan métodos analíticos como cromatografía de gases.

¿Cómo se tratan los olores en los Sistemas de Tratamiento de Aguas Residuales?

En el sistema de tratamiento de aguas residuales (STAR) las principales fuentes de olor se encuentran en las unidades de pretratamiento como sedimentadores primarios; en los tanques de compensación sin mezcla; y en las unidades de almacenamiento y deshidratación de lodos (Capelli, Sironi, Del Rosso, & Céntola, 2009). Estos olores provienen de compuestos odorantes emitidos desde los STAR como el sulfuro de hidrogeno (H2S), los mercaptanos, el amoniaco (NH3) y los compuestos orgánicos volátiles COVs (Latos, Karageorgos, Kalogerakis, & Lazaridis, 2010). Algunas causas de generación de olores en los STAR son el mal diseño y/o la mala operación (Morgan Sagastume, Revah Moiseev, & Noyola Robles, 2000). Una vez que se cuenta con la cuantificación de los olores y/o odorantes en la fuente (emisión), es importante realizar un análisis de la dispersión de las emisiones con el fin de conocer la distribución de la pluma de olores y determinar el posible impacto ambiental. Este estudio se realiza mediante una modelación, en donde se contemplan, además de las concentraciones de olores, las condiciones meteorológicas de la zona. Continuar leyendo… LEER MÁS AQUÍ

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